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José María Prieto Ogando (1955. Madrid. España). Ing. Tec. Teleco. y Ldo. en Ciencias Físicas.
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Wang España S. A. Madrid. 1981 a 1992.
Autónomo en proyectos informáticos de 1993 a 2007 y 2017 a 2020.
Ictelec Proyectos S. L. Madrid. 2008 a 2016.
Universidad «Carlos III» (UC3M). Leganés. Madrid. 2005 a 2020 (profesor asociado)
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Áreas en Física Médica:
Dispositivos basados en luz coherente para uso terapéutico: LLLT (Low Level Laser Therapy)
Dispositivos para electroestimulación muscular y nerviosa (EMS, TENS) y electro-acupuntura.
Detección de luz coherente: laser y luminiscencia ultra débil (biofotones)
Dispositivos automáticos de ozonoterapia con PLDs y microcontroladores.
Biosensores, transductores, acondicionadores de señal, filtros y ADCs.
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Biblia:
Escuela Bíblica. Agustinos. Valdeluz. Barrio del Pilar. Madrid. España. 1982 a 1987.
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Estoy de acuerdo. Ofrece una visión nueva de la consciencia transpersonal.
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Soy docente de física. Me interesa mucho tu enfoque.
¡Ánimo!
¿Me gustaría saber más sobre la relación entre biocampos (biofotones) y consciencia, y a su vez con la consciencia transpersonal de W. Jaeger?
La consciencia transpersonal (o, por algunos autores, transcendental) es uno de los campos menos conocidos de la psicología. Comenzó a fines de la década de 1960 como un intento de comprender los diferentes estados de consciencia y las diferentes visiones de la realidad, integrando las ideas y conocimientos de la psicología occidental con los conocimientos de las tradiciones espirituales orientales, como el budismo y el Vedanta y el yoga hindú, en particular su examen de los estados de consciencia «superiores». En palabras de Abraham Maslow, el papel de la psicología transpersonal era explorar los «confines más lejanos de la naturaleza humana». Posteriormente Willigis Jäger utilizó el témino consciencia transpersonal (o transcendental) como contraste a la consciencia egoica.
El biocampo se basa en la idea de que todo objeto o sustancia física emite energía (moléculas, átomos, enlaces químicos y electrones, pueden estar en diferentes niveles de energía: absorbiéndose o emitiéndose)
En la actualidad se postula la relación entre biocampos, biofotones (y energía Qi), en un contexto cuántico (entrelazamiento) y de coherencia.
Desde el enfoque anterior sería muy interesante estudiar más a fondo las posibles relaciones entre biocampos y biofotones de dos seres vivos en localizaciones separadas, permitiendo así comprender mejor el fenómeno de la radiestesia.
Otro enfoque de la radiestesia podría ser desde el panpsiquismo o, también, desde el concepto de mónada de Leibniz.
Parece interesante.
Recomendaría el trabajo del Dr. J. L. Bardasano Rubio de la Universidad de Alcalá (UCM) sobre la glándula pineal (situada en el centro del encéfalo humano) que, entre otras funciones y a modo de ‘marcapasos’, regula una gran variedad de funciones cerebrales y de procesos mentales (y conscienciales….), enmarcados en los ritmos circadianos (día / noche).
Nos dice Bardasano que la glándula pineal, además de ser sensible a la luz visible (una parte del espectro electromagnético), lo es a radiaciones electromagnéticas de frecuencias menores (no visibles) cuya información (y no tanto su energía) son de crucial importancia en otro tipo de biosistemas (con función reguladora) : ver VLF y resonancia de Schumann.
Así es, creo recordar que las resonancias de Schumann (SR) son un conjunto de picos de espectro en la porción de frecuencia extremadamente baja (ELF) del espectro del campo electromagnético de la Tierra. Las resonancias de Schumann son resonancias electromagnéticas globales, generadas y excitadas por descargas eléctricas en la cavidad formada por la superficie de la tierra y la ionosfera.
Todo lo anterior en un contexto de tres niveles: información, energía y materia….
Así es, «La información es información, no materia o energía». [Wiener, 1948]
“Sin materia, no hay nada; sin energía, la materia es inerte; y sin información, la materia y la energía están desorganizadas, por lo tanto inútiles”. [Oettinger, A. 1968]
Así pues hay tres niveles distintos aunque se puedan relacionar entre sí: información, energía y materia. La materia puede poseer energía e información. La energía puede poseer información. La información puede darse sin materia y sin energía (p. ej. en el estado de entrelazamiento cuántico de dos partículas separadas una gran distancia se tiene una ‘canal de información’ sin el concurso de energía o materia)
Tiene sentido.
¿Qué se podría decir de la energía oscura del universo y de la materia con «masa negativa» desde la mecánica cuántica?
Para crear las condiciones de una «masa negativa», los investigadores utilizaron láseres para producir un confinamiento entre un número pequeño de átomos de rubidio.
Después de conseguir una adecuada disposición (según sus patrones de interferencia y spines) por medio de otro láser, los átomos de rubidio fueron liberados de la trampa de confinamiento (se apagó el láser) y, en contra de lo esperado, se expandieron, observándose un comportamiento similar al de un objeto que tuviese una «masa negativa»: parecían tener una acción gravitatoria repulsiva.
Se piensa que aproximadamente el 4% de la materia-energía del universo es visible, toda la materia (y energía) restante, es decir, prácticamente todo el universo, es invisible (no es detectable). Esa materia y energía nunca ha sido vista directamente, aunque se sabe que está por los efectos que ejerce sobre la visible, no sabemos dónde está, ni mucho menos tenemos una ligera idea de cómo llegar hasta ella. No sabemos qué aspecto tiene ni cómo se comporta.
Así pues, cerca del 96% es matería y energía oscura. La primera ejercería una interacción de caracter atractivo y la segunda de caracter repulsivo. Se sabe que la segunda prevalece porque, según observaciones, el universo está en expansión.