Biofotones y Qi

Existe la evidencia cientí­fica de un sistema de energí­a/información en el cuerpo que es una propiedad del tejido conectivo y que también contiene distintas propiedades de comunicación electromagnética -luminosa (biofotones)- que parecen guardar relación con algunos aspectos de la Medicina Tradicional China (MTC): concepto tradicional de energí­a Qi.

La idea de que el cuerpo se ve afectado por sutiles influencias materiales y energéticas, que inician (sincronizan) muchos de sus procesos fisiológicos, manteniendo su salud y equilibrio (homeostasis), se ha relacionado con Qi. Por lo tanto, como lo define la MTC, un estado de enfermedad es un desequilibrio de Qi en algún sistema corporal. [Van Wijk, R. 2010]

La pregunta que da nombre a esta parte es: ¿Existe una relación entre Qi y el concepto de biofotones? En particular, ¿es la emisión de biofotones un biomarcador eficaz que se puede utilizar para cuantificar cientí­ficamente la existencia del concepto de equilibrio de Qi?

Asimismo, los desequilibrios del sistema yin-yang también podrí­an asociarse con los estudios sobre biofotones, pero se requiere más investigación para obtener respuestas más sólidas a estas preguntas.

El origen de la emisión ultradébil de fotones -biofotones-, se puede asociar, también, a dos aspectos relacionados con el cambio de energí­a en la enfermedad -desequilibrio-:

El primer aspecto es el de una luminiscencia inducida mecánicamente (emisión de biofotones), particularmente en el tejido óseo (piezoelectricidad), que puede explicar el inicio de un patrón de emisión. Los tejidos mineralizados (cristales de apatito) muestran una luminiscencia de mayor intensidad y más larga duración. De la forma, se piensa que el papel del colágeno en la matriz ósea puede mejorar la luminiscencia de sus cristales de apatito, ya que están en estrecha relación.

El segundo aspecto es la emisión de biofotones asociada a movimientos altamente organizados en el tejido muscular estriado de las extremidades (brazos, piernas, manos, pies y dedos), que aprovechan y desafí­an los suministros locales de oxí­geno y nutrientes (reperfusión isquémica local). [Van Wijk, R, et al., 2006]

El papel biorregulador del tejido conectivo se hace evidente -en un nivel básico-, al formar un continuo estructural, funcional -y energético- que se extiende a todas las partes del organismo. El suministro de nutrientes y oxí­geno está regulado en esta estructura de tejido conectivo (laxo) por arteriolas, vénulas y capilares muy finos que penetran en los tejidos hasta llegar a la red celular.

Del mismo modo, se sabe que la presencia de biofotones está asociada parcialmente a determinados procesos de respiración celular, debido concretamente a las ROS (especies reactivas del oxígeno). El oxí­geno proporcionado de forma prematura y/o excesiva puede ser contraproducente.

Los dos aspectos anteriores de emisión de biofotones están relacionados con el cambio de energí­a y con la enfermedad (desequilibrio mantenido en el tiempo). [Van Wijk, R., 2005] [Benfatto, 2021]